Se puede permitir a los niños experimentar con diferentes semillas: meter las manos en un recipiente con semillas de lino / girasol / zapallo / chía / quínoa / arroz / avena / porotos / lentejas... que sientan la textura, la temperatura, los tamaños, las formas... con semillas más grandes se puede dejar que armen cosas, que los ordenen de más grande a más chico, que junten en diferentes grupos semillas según su especie, o tamaño, o color. También pueden, como en esta foto, tratar de ver cuáles pueden quedar paradas y cuáles se caen (semillas de roble / bellotas, paradas y ordenadas en fila por mi bebé al 1 año y 9 meses de edad).
Con semillas y legumbres de diferentes tipos (lentejas, porotos, garbanzos, etc.) se le puede ofrecer a los niños chiquititos que los traspasen de un recipiente a otro con una cuchara u otro utensilio. Mi hijo me suele pedir porotos o lentejas, yo los pongo en una fuentecita, pote o taza, y le doy a elegir entre varios utensiolios diferentes de la cocina (cuchara, cucharón, espumadera, etc.). El los toma y los pasa de un recipiente a otro. Cuando se le caen algunas de las semillas fuera de los potes, yo le digo: "Oooohhhh, ¡algunas se cayeron afuera! ¡Veamos cuántas son!" y juntos vamos recogiendo una por una y a medida que las ponemos en el pote vamos contando. "Oooohhh, einige sind daneben gefallen! Wollen wir schauen, wie viele es sind?" "eins, zwei, drei, vier, fünf..." De esta forma ejercita la paciencia, la concentración, la coordinación, la motricidad, el orden (pues recoge las que se caen), la tolerancia a la frustración (porque en vez de que sea un error o algo malo, el hecho de que algunas caigan fuera es visto como la oportunidad de descubrir cuántas son contándolas una por una), y algunas nociones matemáticas como la cantidad y los números (el aun no cumplió los dos años de vida).